La empresa abrió retiros voluntarios tras discontinuar la línea de frío. Trabajadores advierten incertidumbre, temor por la reforma laboral y un fuerte retroceso industrial
La crisis en la planta rosarina de Electrolux suma un nuevo capítulo: la firma confirmó que dejará de fabricar heladeras, una decisión que pone en riesgo cerca de 80 puestos de trabajo sobre un total de unos 270 empleados.
La medida se enmarca en un proceso de achique que ya había incluido el abandono de la producción de cocinas, y genera fuerte preocupación entre los trabajadores y sus familias en Rosario.
Desde la puerta de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el delegado Adrián Cartazzo describió un escenario de incertidumbre: “Es triste porque no lo esperábamos y no se sabe cuál es el futuro”, expresó.
La empresa comenzó a ofrecer retiros voluntarios como mecanismo para reducir personal, una opción que genera dudas, especialmente entre los trabajadores con mayor antigüedad.
“Hoy la situación es complicada porque tienen mucho miedo y están asustados por la reforma laboral”, advirtió Cartazzo, quien explicó que muchos temen perder derechos adquiridos si no aceptan las condiciones actuales.
Impacto económico y endeudamiento
El delegado también puso el foco en la situación económica de los trabajadores. Según explicó, muchos empleados llegan con dificultades a fin de mes y arrastran deudas con tarjetas o créditos bancarios.
En ese contexto, el dinero de los retiros voluntarios aparece como una salida inmediata para saldar compromisos, aunque implica empezar de cero en un mercado laboral complejo.
Una planta en retroceso
Actualmente, la fábrica continúa operativa, aunque con un esquema reducido enfocado en la producción de freezers y lavarropas. Los salarios, según indicaron, se abonan con normalidad.
Sin embargo, el retroceso es evidente: la planta supo tener más de 700 trabajadores y hoy cuenta con menos de la mitad.
El caso de Electrolux refleja una problemática más amplia que atraviesa a la industria nacional. “Hay que esperar si el futuro del país es la industria; hoy por hoy no lo es”, concluyó el delegado.
Mientras tanto, crece la incertidumbre en el sector y se profundiza el debate sobre el impacto de las políticas económicas y laborales en el entramado productivo y el empleo.
