El gremio advierte por el impacto laboral tras el freno de la línea de frío y anticipa que muchos trabajadores podrían adherirse al plan de retiros
La decisión de Electrolux de dejar de fabricar heladeras en Rosario empieza a tener impacto concreto en la planta local. Según confirmó el delegado gremial Adrián Cartazo, la empresa abrió un plan de retiros voluntarios y se estima que podría haber alrededor de 80 desvinculaciones.
El cambio en el esquema productivo implica que la firma concentrará su actividad en freezers y lavarropas, dejando atrás una de sus líneas históricas en la ciudad.
Freno productivo y competencia externa
Cartazo explicó la magnitud del recorte al detallar que en la planta se producían cerca de 78 heladeras por hora, lo que representaba unas 700 unidades diarias y hasta 15.000 por mes. “Todo eso se deja de hacer”, resumió en diáologo con Cadena 3 Rosario.
El principal motivo, según el dirigente, es la imposibilidad de competir con productos importados. “Están entrando heladeras a menos de 200.000 pesos, mientras que las nacionales se venden desde 600.000”, señaló, marcando una brecha que impacta directamente en la producción local.
Retiros voluntarios y preocupación laboral
Actualmente, la planta cuenta con entre 250 y 270 trabajadores, pero ese número podría reducirse a unos 180. La línea de heladeras emplea a más de 80 personas, por lo que el impacto será significativo.
El plan de retiros incluye el 100% de la indemnización más dos meses adicionales, aunque todavía debe formalizarse ante el Ministerio de Trabajo. “Se le comunicó a la gente y ahora cada uno decidirá”, indicó Cartazo, quien anticipó: “Muchos se van a anotar”.
Un escenario de incertidumbre
El clima dentro de la fábrica es de fuerte preocupación. Con 35 años en la empresa, el delegado recordó que la planta llegó a tener 900 empleados y hoy atraviesa un proceso sostenido de achicamiento. “Estamos volviendo a los inicios”, lamentó.
Además, vinculó la situación con una crisis más amplia de la industria, especialmente en el sector de línea blanca. La caída del consumo interno y la competencia externa configuran un panorama complejo.
En ese contexto, el impacto social también genera alarma. “Hoy no hay trabajo en la industria”, advirtió, y planteó el riesgo de que muchos trabajadores deban volcarse a empleos informales. “¿Hasta dónde vamos a tener tantos taxis o Uber?”, se preguntó, reflejando la incertidumbre sobre el futuro laboral.
