La familia de la joven de 22 años asesinada por su pareja llegaron a Rosario desde la localidad de Villa Amelia y fueron parte de una marcha para pedir Justicia
Una multitud se movilizó este viernes en Rosario para exigir justicia por el femicidio de Sophia Civarelli, la joven de 22 años asesinada por su pareja, en un caso que conmocionó a la ciudad.
La concentración tuvo lugar en la Plaza 25 de Mayo, donde cientos de personas protagonizaron un impactante momento de silencio durante más de diez minutos, levantando fotos de la víctima. Luego, el reclamo estalló en un grito colectivo: “Ni una menos, vivas nos queremos” y “Sophia, presente, hoy y siempre”.

El dolor y el reclamo de la familia
Sobre el escenario, la palabra estuvo en manos de la familia. Su madre, hermanas, primas y amigas viajaron desde la pequeña localidad de Villa Amelia para participar del acto y pedir que el caso no quede impune.
“Mi hija era una persona llena de sueños. Jamás se hubiera quitado la vida. A mi hija la mataron”, expresó su madre, Natalia, desmintiendo las primeras versiones que hablaban de un posible doble suicidio.
En uno de los momentos más fuertes de la jornada, lanzó una frase que atravesó a toda la plaza: “Nuestros hijos están matando a nuestras hijas”.

La familia también exigió una investigación con perspectiva de género, un tratamiento mediático responsable y que el caso no sea “uno más” en las estadísticas.
La movilización contó con la participación de organizaciones feministas, agrupaciones estudiantiles y centros de estudiantes de la Universidad Nacional de Rosario.
Desde la Facultad de Psicología, donde estudiaba Sophia, se dispuso la desobligación académica para permitir la participación en la marcha y se impulsaron instancias de reflexión en las aulas.
Referentes estudiantiles señalaron el impacto del caso dentro de la comunidad universitaria y la necesidad de fortalecer los mecanismos institucionales para abordar situaciones de violencia de género.

Un caso que conmociona
Según la investigación judicial, el femicidio ocurrió el 16 de abril, cuando Valentín Alcida asesinó a Civarelli en la vivienda que compartían. Posteriormente, el agresor intentó alterar la escena y, horas más tarde, se quitó la vida tras arrojarse desde un edificio en el centro de la ciudad.
Las pericias y testimonios reunidos en la causa revelaron una relación atravesada por situaciones de violencia, de la cual la joven intentaba salir.

La movilización dejó en claro que el reclamo excede el caso particular y pone el foco en una problemática estructural.
“Hay que criar con más amor y más respeto”, pidió la madre de Sophia, en un mensaje que resonó en toda la plaza y que volvió a instalar la urgencia de abordar la violencia de género de manera integral.
El pedido de justicia sigue en pie, con una consigna clara: que el nombre de Sophia Civarelli no se olvide y que su historia marque un punto de inflexión.




