Referente indiscutido del folklore actual, se presenta este domingo en Casa Brava
José Luis Aguirre vuelve a la ciudad este domingo 26 de Abril para presentarse en Casa Brava, oportunidad imperdible para poder vivenciar cómo las canciones se transforman en territorio compartido y la música vuelve a ser ese espacio de encuentro necesario.
Aguirre viene haciendo un recorrido por distintas ciudades de nuestro país en una serie de presentaciones que aseguran cercanía e intensidad. En cada encuentro el músico comparte un repertorio que recorre su camino artístico y con el que abre una puerta íntima hacia su próximo trabajo discográfico, con composiciones inéditas que formarán parte de su nuevo material.
Nacido en la ciudad de Villa Dolores, en el Valle de Traslasierra, José Luis Aguirre es uno de los compositores, cantantes y poetas más inquietantes, auténticos y originales de la música folklórica del siglo XXI. Referente indiscutido del folklore actual, ha recibido el Premio Gardel 2020 al Mejor álbum de Folklore por su disco «Chuncano», fue Consagración del Festival de Cosquín 2024 y recientemente distinguido en los Premios Konex 2025 como uno de los cinco solistas más influyentes del país en la última década.
Compositor, intérprete y guitarrista, Aguirre viene construyendo una obra que ha nutrido el cancionero popular, a fuerza de una búsqueda personal y un andar ligero y paciente, desde la magia que alumbra en los encuentros, en las peñas universitarias y en los patios de pueblo. Su obra se inspira en paisajes, sentimientos, personajes, costumbres y sonidos de su ciudad, Villa Dolores, y todo el Valle de Traslasierra.
Este mes de abril podremos disfrutar su regreso a Rosario, como parte de esta nueva gira que también contempla su presencia en Buenos Aires y Santa Fe, llevando consigo no solo el pulso vivo de sus canciones, sino también la emoción de lo que está por venir.

«Defender el trabajo es defender seguir siendo. Cada concierto que vemos sobre un escenario es la punta visible de una trama enorme y silenciosa. Hay sonidistas que madrugan, técnicas y técnicos que cargan y arman, iluminadores que dibujan climas, productores y productoras, gestores, diseñadores, fotógrafos, quienes manejan, quienes cocinan, quienes limpian, quienes cuidan. Cada engranaje importa. Si uno falta, la rueda se resiente. Es una red de trabajo, de oficios, de saberes que se transmiten. Es economía viva en nuestros pueblos y ciudades. Es dignidad para muchas familias. Y también está el público que lo hace posible. Ese vecino, esa trabajadora, ese estudiante que gracias a tener un salario digno y justo puede decidir comprar una entrada y compartir un momento que nos humaniza. Cuando defendemos las fuentes de trabajo no estamos defendiendo privilegios: estamos cuidando una trama social que nos permite vivir dignamente, encontrarnos y seguir siendo…”
