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Opinión: «La inflación golpea a los trabajadores y al Gobierno»


Por Diego Añaños – CLG

Se terminaron las especulaciones. La inflación del mes de marzo fue del 3,4%, la más alta en los últimos doce meses. Esto ubicó el índice interanual en 32,6%, consumiendo en sólo un trimestre la inflación anual prevista en el presupuesto 2026. Un dato que, como un misil, golpea al gobierno en la línea de flotación, ya que la baja del índice general de precios se había transformado en la principal bandera de éxito de la administración libertaria. Algunas cuestiones para tener en cuenta. La primera es que la inflación promedio en lo que va de la gestión Milei está muy por encima de la que se registró durante todo el kirchnerismo. De hecho, ni durante los peores momentos del segundo gobierno de Cristina Fernández, la inflación atravesó el techo del 25% (y aclaro que estamos hablando de las estimaciones privadas y las del Grupo A en el Congreso, no la comunicada por el INDEC).

La respuesta inmediata del presidente dio cuenta del daño que produjo la noticia en la moral fuerzacielista. Por un lado, y en consonancia con el estilo que lo caracteriza, Javier Milei no esquivó las balas. Todo lo contrario, se tiró encima de la granada. Durante su discurso en la AMCHAM (la Cámara de Comercio de los EEUU en la Argentina) sostuvo que el dato era decididamente malo. Incluso fue más allá y confesó que le daba asco y, a renglón seguido ensayó un intento de explicación del fenómeno. Les confieso que jamás había visto al León utilizando argumentos tan endebles. En primer lugar aseguró que el mes de marzo tiene un componente estacional fuerte, lo cual puede ser considerado. Pero luego, y remedando a Neymar, comenzó a pedir foules. Adjudicó la aceleración de los precios en el último año a la excelente elección de la Libertad Avanza en la ciudad de Buenos Aires, liderada por Manuel Adorni. Según Milei, a partir de ahí se inició un ataque especulativo por parte de los grandes grupos económicos y los medios de comunicación que terminó desestabilizando una macro que mostraba signos de ordenarse. También le echó la culpa a la guerra, el aumento de los precios de la carne y de la educación. El hecho es indiscutible, la inflación comenzó a picar a partir de junio del año pasado. No sé si la interpretación del hecho del presidente es la adecuada, pero si así fuera, significa que buena parte de los poderes fácticos de la Argentina le están dando la espalda. Además, cómo no se va acelerar el índice general de precios si, como dijo Luis Caputo, la gente se sobre-stockea compra de a 48 sachets de leche. Mamita.

A ver, sabemos que existen opiniones acerca de cómo explicar la inflación. El mantra que repite incesantemente Milei es que es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario. Si eso fuera cierto, la inflación debería estar bajando, porque ya hace más de dos años que, como el mismo gobierno sostiene, se fijó la base monetaria. Sin embargo, lo que más sorprendió de su alocución no fue la inconsistencia lógica entre lo que se espera de una medida y sus efectos reales en el sistema económico. Vino luego, cuando se despachó con un argumento inesperado, y absolutamente impropio para un economista profesional. Afirmó que, si quitábamos la influencia de la guerra, los servicios educativos y el aumento de la carne, la inflación daría mucho más baja. Claro, si mi abuela no hubiera muerto, estaría viva. La pregunta es por qué alguien quitaría arbitrariamente algunos ítems de la medición? De hecho, si tuviéramos que quitar algo de los ponderadores (para actualizar la base de cálculo de la inflación), deberían ser los contestadores automáticos, los faxes, los radio-relojes, los reproductores y cintas de VHS, los disquetes, las radios y los revelados de fotos. Y ahí si, te aseguro Javier que la inflación sería bastante más alta.

Un presidente no puede ser un simple cronista de la realidad. No puede pararse en un estrado y contarnos qué es lo que está pasando. Un presidente nos tiene que contar qué va a hacer para resolver el problema. Es un verdadero delirio que un presidente no tenga otra cosa que decir que “tarde o temprano las cosas van a mejorar”. Si, no es una broma ni una fake, el presidente dijo eso. Pero no sólo es un cronista, sino que es un cronista emocional. Nos cuenta que el dato no le gusta, que le da asco. Se imaginan a un médico diciendo que un tumor le da asco? Bueno, yo tampoco. A esta altura del partido (ya van más de dos años de gestión) el presidente tendría que estar mostrando sus éxitos, no pidiendo paciencia, no pidiendo que no nos desesperemos. Incluso dijo que si uno se desespera toma malas decisiones. Eso es cierto, pero lo dice el presidente. Encima, me hizo acordar a Macri cuando dijo: “Tengo que estar tranquilo, porque si me vuelvo loco les puedo hacer mucho daño a todos ustedes”. Les confieso que se me puso la piel de gallina.

Luis Caputo también aprovechó el auditorio de AMCHAM para tratar de llevar tranquilidad a los empresarios. Aseguró que lo peor ya pasó, y que se vienen los mejores dieciocho meses de los últimos veinte años. Pero claro, ya no le cree nadie, porque dijeron lo mismo en junio de 2024, septiembre de 2024, noviembre de 2024, diciembre de 2024, septiembre de 2025, octubre de 2025. Pero el ministro siempre tiene una marcha más, y no se achica. Afirmó que la Argentina va a ser el país que más va a crecer en los próximos treinta años. Le faltó decir que no tiene dudas de que eso va a suceder porque se van en un año y medio.

Evidentemente el gobierno sintió el golpe, bajó la pera y se refugió en las cuerdas. Cuando venía tambaleando en su área más fuerte, la comunicación, el escándalo de corrupción de Manuel Adorni les dejó fuera de la cancha al mejor jugador. Ahora la economía comienza a enredarse en el núcleo mismo del éxito libertario. Baja la calidad de los argumentos, y la imagen de la gestión anda por el piso. No sólo entre los ciudadanos de a pie, sino también en el ecosistema corporativo. Porque más allá de que sigan intentando construir realidad desde el relato, las empresas ya dieron su opinión sobre la administración Milei: el 2025 fue el primer año de los últimos 22 que mostró un dato negativo de Inversión Extranjera Directa. El dato es concluyente. Hasta las empresas extranjeras del clúster petrolero, (ExxonMobil, Equinor, Petronas, TotalEnergies, Shell o Qatar Petroleum), o directamente vendieron o han reducido drásticamente sus activos en el país. Imaginen si se van las empresas del sector con mayor proyección de la economía argentina, qué estará pasando con las otras. Como decía El General: “la única verdad es la Realidad”, y cada vez se hace más evidente que, como en el cuento de Andersen, el Rey está desnudo. Al igual que lo hacía durante la Dictadura, el gobierno de Menem o el de Macri, la derecha se resiste a hablar de sus fracasos del presente, poniendo siempre en el futuro una felicidad que nunca, jamás, llega.