Un informe del Cepa advierte que el deterioro del salario empuja a los hogares a financiar gastos básicos con crédito, en un contexto de fuerte caída del poder adquisitivo
La situación económica de las familias argentinas muestra señales de fuerte deterioro: cada vez más hogares se endeudan para cubrir gastos básicos como alimentos, medicamentos y útiles escolares, mientras la morosidad ya alcanza niveles críticos.
Según un informe del Centro de Economía Política Argentina, la irregularidad en el pago de créditos trepó al 10,6%, el valor más alto de la serie histórica reciente, solo comparable con la crisis de Crisis económica argentina de 2001.
De acuerdo al relevamiento, el endeudamiento actual no está vinculado al consumo suntuario, sino a la subsistencia diaria. Supermercados, farmacias y gastos escolares se convirtieron en los principales destinos del crédito.
La deuda promedio de quienes están en mora ronda los 4 millones de pesos, con intereses mensuales cercanos a los 240 mil pesos, lo que genera una presión financiera cada vez más difícil de sostener.
Además, crece el uso de tarjetas de crédito para cubrir estos gastos, muchas veces pagando solo el mínimo, lo que provoca un efecto de “bola de nieve” que incrementa la deuda mes a mes.
Suba acelerada de la morosidad
El informe también destaca un salto significativo en la morosidad de los préstamos personales, que pasó del 3,4% en octubre de 2024 al 13,2% en la actualidad, impulsada en parte por la facilidad de acceso a créditos a través de billeteras virtuales.
En muchos casos, esta situación deriva en retenciones directas sobre los salarios por parte de las entidades financieras para recuperar los montos adeudados.
El trasfondo de esta crisis está en la pérdida del poder adquisitivo. Según el CEPA, los salarios reales cayeron un 17,1% entre noviembre de 2023 y enero de 2026, lo que impacta directamente en el consumo.
Esta caída se refleja en una baja sostenida de las ventas en supermercados y en el crecimiento de deudas informales, como las que se generan en comercios de cercanía o entre familiares y vecinos.
Con una inflación persistente y sin una recuperación clara de los ingresos, el panorama para los trabajadores sigue siendo complejo, con cada vez más familias recurriendo al crédito no para crecer, sino para poder llegar a fin de mes.
