La fiscal general de Santa Fe María Cecilia Vranicich pidió abrir el debate tras el ataque escolar y alertó sobre perfiles que “glorificaban” la violencia en internet
El impacto del tiroteo en la escuela de San Cristóbal sigue generando repercusiones y abrió un nuevo frente de debate: el rol de las redes sociales en la violencia juvenil. En ese marco, la fiscal general de Santa Fe, María Cecilia Vranicich, pidió discutir límites concretos e incluso propuso restringir su uso en menores de 16 años.
“Lo de San Cristóbal fue un cachetazo para todos, hay que debatir límites”, sostuvo la titular del Ministerio Público de la Acusación tras presentar su informe de gestión, en referencia al ataque que terminó con la vida de Ian Cabrera.
Vranicich advirtió que, tras el hecho, detectaron múltiples perfiles en redes sociales que “glorificaban” al atacante, lo que obligó a la intervención de la Justicia para solicitar su eliminación. “Los fiscales estuvimos corriendo detrás de estas páginas para que se den de baja rápidamente”, explicó.
Según señaló, estos espacios digitales no solo replican la violencia sino que también pueden amplificarla. “Lamentablemente, el mundo digital se transforma en una herramienta para la violencia”, afirmó, al tiempo que alertó sobre comunidades donde el objetivo es “volcar el odio” sin una motivación ideológica clara.
La funcionaria remarcó que este tipo de fenómenos no es aislado y que ya se debate a nivel internacional. Países como Australia avanzaron en prohibiciones más estrictas, mientras que en Europa se analizan regulaciones para proteger a niños y adolescentes, principalmente por su impacto en la salud mental.
Sin embargo, en Santa Fe el debate adquiere una urgencia particular tras el ataque ocurrido en una institución educativa. “Estamos hablando de un hecho aberrante, brutal e inobjetable que nos obliga a repensar muchas cosas”, subrayó.
Otro dato que generó preocupación fue la falta de arrepentimiento del agresor, según indicó la fiscal, lo que refuerza la necesidad de analizar los entornos digitales en los que se mueven los jóvenes.
Vranicich planteó que el desafío es encontrar un equilibrio: reconocer el valor de la conectividad, pero establecer límites claros frente a contenidos nocivos. “Es positivo el intercambio, el problema es cuando lo que une es el odio”, concluyó.
En este contexto, el caso de San Cristóbal no solo expone la gravedad de la violencia en ámbitos escolares, sino que también instala con fuerza un debate pendiente sobre el impacto de las redes sociales en las nuevas generaciones.
