Con reclamos salariales y por el desfinanciamiento educativo, sindicatos instalaron la histórica carpa en Plaza san Martín
La histórica Carpa Blanca volvió a instalarse en Rosario como símbolo de la lucha docente, en un contexto de creciente conflicto educativo atravesado por recortes, pérdida salarial y tensiones con los distintos niveles del Estado.
Con una modalidad itinerante que recorre la provincia, gremios nucleados principalmente en Amsafe desplegaron la carpa en la ciudad, más precisamente en Plaza San Martín, con el objetivo de visibilizar sus reclamos y sostener un plan de lucha que combina actividades pedagógicas, culturales y de debate con la comunidad.

Desde el sector docente advierten que la situación responde a un escenario más amplio de ajuste que golpea a la educación pública. En ese marco, el secretario general de Amsafe, Rodrigo Alonso, señaló que existe una fuerte incidencia de las políticas nacionales en la falta de recursos, al tiempo que exigió respuestas concretas del gobierno provincial.
“Hay una política nacional que afecta por la falta de financiamiento, pero también hay compromisos provinciales que no se cumplieron”, sostuvo el dirigente, al reclamar la reapertura de paritarias y la restitución de derechos acordados previamente.

En esa línea, los docentes denunciaron que el Ejecutivo santafesino cerró la discusión salarial por decreto y cuestionaron el incumplimiento de promesas de campaña. “Se habló de cláusula gatillo y de respeto a los derechos de activos y jubilados, pero nada de eso se concretó”, remarcaron.
Más allá de lo estrictamente salarial, el conflicto pone en evidencia un deterioro estructural del sistema educativo. Desde los gremios insisten en que la crisis no se limita a los ingresos, sino que afecta de lleno las condiciones de enseñanza y aprendizaje.
“La discusión no puede ser solo cuántos días hay clases. Sin salarios dignos y sin condiciones adecuadas, no hay educación posible”, advirtieron.

Por su parte, desde Amsafe Rosario remarcaron el valor simbólico de la iniciativa. “Recuperar la Carpa Blanca es recuperar nuestra historia de lucha. Fue una herramienta que logró conquistas y hoy vuelve a tener sentido”, expresó la dirigencia local.
El reclamo también sumó el apoyo de otros sectores sindicales, centros de estudiantes y organizaciones sociales, que ven en la protesta una expresión del malestar creciente frente a la pérdida del poder adquisitivo y el ajuste en áreas sensibles como la educación.
En ese marco, el secretario general de Sadop Rosario, Martín Lucero, destacó el carácter histórico de la Carpa Blanca como método de resistencia pacífica. “Es una forma de educar, de construir comunidad y de defender la escuela pública”, afirmó.

La jornada, además de visibilizar el conflicto, busca interpelar a la sociedad en su conjunto. “El apoyo de las familias crece porque muchas de las problemáticas que señalábamos hoy se sienten en la vida cotidiana”, señalaron desde la organización.
Así, el regreso de la Carpa Blanca a Rosario no solo reactiva un símbolo de las luchas docentes, sino que también expone un escenario de creciente tensión social, donde la educación vuelve a ubicarse en el centro del debate por el impacto de las políticas económicas y el rumbo del país.
