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La relación entre la muerte del anestesista y la de Michael Jackson


La autopsia confirmó que Zalazar falleció producto de una congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico y que esto se debió por el consumo de Propofol y fentanilo

Según indicaron fuentes del caso a la Agencia Noticias Argentinas, la autopsia confirmó que Zalazar falleció producto de una congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico y que esto se debió por el consumo de Propofol y fentanilo, dos fármacos utilizados para anestesiar pacientes.

En cuanto a Michael Jackson, quien falleció el 25 de junio de 2009, los fiscales que investigaron el caso presentaron pruebas sólidas de que el artista de 50 años, murió después de que el Dr. Conrad Murray le administró una gran dosis de Propofol para ayudarlo a dormir y luego lo dejó sin supervisión.

Si bien la defensa de Murray elaboró ​​la teoría de que Jackson se había administrado a sí mismo la dosis letal, el médico forense de Los Ángeles concluyó que Jackson murió por “intoxicación aguda por Propofol”, Murray fue a juicio y en el mismo se incluyeron numerosos testimonios sobre la droga.

Luego, se supo que el cantante pop recibía este anestésico fuera de un entorno médico adecuado para tratar su insomnio, lo que derivó en una intoxicación aguda y su muerte puso en evidencia los riesgos de utilizar este tipo de fármacos sin el monitoreo estricto de profesionales de la salud, a la vez que generó un fuerte debate sobre su uso indebido.

En la causa, el Dr. Murray fue condenado por homicidio involuntario, ya que, se demostró que le administró el anestésico en una residencia privada sin el equipo de monitoreo necesario, sin registros adecuados y que abandonó al paciente mientras este se encontraba bajo los efectos de la droga.

El Propofol es un anestésico de uso intravenoso que se emplea en hospitales para inducir y mantener la anestesia general, mientras que además se utiliza para la sedación de pacientes en diversos procedimientos como cirugías o endoscopía y, en algunos casos, se usa también en terapia intensiva para personas con ventilación mecánica, ya que actúa sobre los neurotransmisores del cerebro y genera un estado de relajación profunda según la dosis administrada.

Esta sustancia se combina en ciertos casos con fentanilo para reforzar su efecto, pero los dos juntos pueden ocasionar depresión del sistema nervioso central y en dosis elevadas podrían causar apnea o paro respiratorio, riesgos que en hospitales, sanatorios y clínicas se controlan con asistencia respiratoria, pero fuera de las entidades sanitarias, es muy peligroso porque las variaciones pueden ocasionar efectos adversos graves o muerte súbita.