La diputada Julia Strada advirtió irregularidades en la empresa, mientras los empleados reclaman sueldos adeudados y piden intervención urgente del Estado
La crisis en Lácteos Verónica suma un nuevo capítulo y crecen las sospechas sobre un posible vaciamiento deliberado de la empresa, en medio de un conflicto que afecta a unos 700 trabajadores que no cobran sus salarios desde diciembre.
La diputada nacional Julia Strada denunció una serie de irregularidades en la estructura de la firma y apuntó directamente a decisiones empresariales que, según planteó, habrían agravado la situación financiera y productiva.
Uno de los ejes centrales del planteo está vinculado a la empresa Las Becerras S.A., perteneciente a la misma familia dueña de Lácteos Verónica. Según indicaron trabajadores, esta firma dejó de proveer materia prima a la láctea y comenzó a comercializar su producción con otras compañías del sector, lo que habría impactado de lleno en la operatoria de la planta.
A esto se suma la creación, en septiembre de 2025 y en pleno contexto de crisis, de tres nuevas sociedades anónimas: Kawsay S.A., Agro Prada S.A. y Grandal Agropecuaria S.A. Todas ellas están vinculadas a integrantes de la familia Espiñeira y comparten objetos sociales similares a la empresa original.
Para los trabajadores, la simultaneidad entre la crisis de la láctea y la aparición de estas nuevas firmas genera fuertes sospechas sobre un eventual traslado de activos o una reconfiguración del negocio por fuera de Lácteos Verónica. En ese sentido, reclaman que se investigue si existió un vaciamiento empresarial.
Mientras tanto, el conflicto continúa sin respuestas concretas. Los empleados denuncian la falta de pago de salarios desde hace meses y exigen garantías sobre la continuidad laboral, en un escenario de creciente incertidumbre.
Además, cuestionan la ausencia de intervención por parte de organismos estatales, tanto a nivel provincial como nacional, y reclaman medidas urgentes para evitar un mayor deterioro de la situación.
El caso no solo expone la crisis de una empresa clave del sector lácteo, sino también el fuerte impacto social que genera en cientos de familias que hoy dependen de una resolución que aún no llega.
