El Centro de Economía Política Argentina aseguró que la caída al 28,2% responde a cambios metodológicos y a una subestimación del costo de vida, más que a una mejora real en los ingresos
La baja de la pobreza informada por el Indec volvió a quedar en el centro del debate. Esta vez, el Centro de Economía Política Argentina (Cepa) salió a cuestionar los datos oficiales y advirtió que la mejora registrada responde, en gran parte, a cambios en la forma de medición más que a una transformación estructural de la economía.
Según el organismo estadístico, la pobreza alcanzó al 28,2% de la población en el segundo semestre de 2025, lo que representa una caída de casi 10 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, desde el Cepa pidieron analizar estas cifras “con cautela”.
Uno de los principales cuestionamientos apunta a las modificaciones introducidas en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Según el informe, desde fines de 2023 se mejoró la captación de ingresos no laborales, como programas sociales, becas y transferencias estatales.
Para el centro de estudios, este cambio estadístico puede explicar una parte significativa de la baja de la pobreza, sin que necesariamente implique una mejora concreta en las condiciones de vida de los hogares.
Otro punto que genera dudas es la evolución de los salarios informales. El Cepa detectó un aumento real del 25,5% en este segmento entre 2023 y 2025, un comportamiento que consideran difícil de sostener en un contexto de caída del empleo y la actividad.
Críticas a la canasta básica
El informe también pone el foco en la forma en que se calcula la Canasta Básica Total (CBT), que define la línea de pobreza. Según los analistas, esta medición estaría subestimando el peso de rubros como servicios y transporte, cuyos precios crecieron por encima de los alimentos en el último tiempo.
En ese sentido, advierten que el uso del coeficiente de Engel —clave en la metodología— podría estar generando una canasta artificialmente baja, lo que deriva en que más hogares queden por encima de la línea de pobreza en términos estadísticos.
Señales de deterioro en los ingresos
Más allá de estas críticas, el Cepa reconoce algunos factores que pudieron incidir en la mejora de los indicadores, como la desaceleración de la inflación de alimentos y cierta recuperación de los salarios registrados.
Sin embargo, alerta sobre un deterioro en los ingresos de los sectores más vulnerables. Entre los datos más relevantes, menciona la caída real de la Tarjeta Alimentar, el retroceso de los programas sociales y la pérdida de poder adquisitivo en jubilaciones.
Incluso señala que, hacia fines de 2025, el salario mediano del sector privado apenas alcanzaba para cubrir el 94% de la canasta básica, lo que evidencia la persistencia de trabajadores pobres.
Un escenario con riesgos
De cara a 2026, el informe advierte que la tendencia podría revertirse. Entre los factores de riesgo menciona la aceleración de la inflación de alimentos y el atraso en ingresos clave como el salario mínimo, las jubilaciones y las políticas sociales.
En este contexto, el debate sobre la pobreza vuelve a mostrar una tensión de fondo: la distancia entre los indicadores estadísticos y la realidad económica que atraviesan amplios sectores de la sociedad.
