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Crisis en la industria textil: caída del consumo, importaciones y costos ponen en jaque al sector


Fabricantes enfrentan fuerte retracción en ventas, baja producción y pérdida de empleo. Advierten por la competencia externa y anticipan una temporada de invierno con márgenes al límite

La industria de la indumentaria atraviesa uno de sus momentos más complejos en los últimos años, marcada por la caída del consumo, el aumento de costos y una creciente competencia de productos importados. En este escenario, fabricantes locales ajustan sus estructuras y proyectan una temporada otoño-invierno con ventas débiles y rentabilidad en niveles críticos.

Según datos sectoriales, la actividad textil sufrió una fuerte contracción interanual, con una caída cercana al 26% y una utilización de la capacidad instalada que apenas ronda entre el 25% y el 50%. Este deterioro impacta de lleno en el empleo, con miles de puestos de trabajo perdidos desde fines de 2023.

El problema central, coinciden empresarios, es la pérdida del poder adquisitivo. La ropa dejó de ser una prioridad en el consumo cotidiano y eso golpea directamente a las ventas. “La gente no tiene plata y lo poco que compra es porque aún conserva algún ahorro”, sintetizan desde el sector.

A este panorama se suma la presión de los costos: materia prima, alquileres, logística y carga impositiva. En paralelo, los fabricantes cuestionan las condiciones de competencia frente a la indumentaria importada, especialmente desde Asia, que llega con precios más bajos y ventajas estructurales.

Frente a este contexto, muchas marcas avanzan en procesos de reconversión. Algunas reducen su producción propia y aumentan la proporción de productos importados, mientras que otras apuestan a fortalecer el canal mayorista y las ventas online para sostener el volumen de operaciones.

También hay recortes en la estructura productiva. Empresas que antes trabajaban con decenas de talleres tercerizados ahora reducen drásticamente esa red para achicar costos y adaptarse a la menor demanda.

Las expectativas para la temporada de invierno no son alentadoras. En el sector anticipan nuevas caídas en ventas y advierten que, de sostenerse este escenario, podrían multiplicarse los cierres de locales y los problemas financieros, con más concursos de acreedores y cheques rechazados.

En este marco, el reclamo hacia el Gobierno nacional apunta a generar condiciones que permitan equilibrar la competencia, reducir la presión fiscal y reactivar el consumo. Sin señales de recuperación del ingreso, la industria textil enfrenta un desafío clave: resistir en un mercado cada vez más chico y competitivo.