Los combustibles volvieron a subir tras un nuevo ajuste de YPF y la súper ya supera los $2.000. Ante el impacto en el bolsillo, se disparan las consultas para convertir autos a gas
La escalada de precios en los combustibles no da tregua en Rosario. Este jueves se registró un nuevo incremento en las estaciones de servicio, el quinto en apenas diez días, consolidando una tendencia alcista que golpea de lleno a los automovilistas.
Tras el último ajuste aplicado por YPF, los valores en la ciudad quedaron por encima de los $2.000 por litro en el caso de la nafta súper, marcando un nuevo piso en los surtidores. También subieron las variantes premium y el diésel, en una dinámica de aumentos escalonados que se repite durante todo marzo.
Este escenario ya empieza a generar cambios concretos en los hábitos de consumo. Con cada nueva suba, crece la preocupación por el costo de movilidad diaria y, en paralelo, gana terreno una alternativa histórica: el GNC.
Instaladores locales aseguran que en las últimas semanas se produjo un salto significativo en la demanda para convertir vehículos a gas. No solo aumentaron las consultas, sino que también se aceleró la toma de decisiones.
Según explican desde el sector, muchos usuarios que antes evaluaban la posibilidad ahora avanzan directamente con la instalación, impulsados por la necesidad de reducir gastos frente al encarecimiento sostenido de la nafta.
Actualmente, el costo de conversión ronda el 1,3 millón de pesos y los turnos comienzan a escasear por la alta demanda, con demoras de al menos una semana. En términos de uso, un equipo estándar permite recorrer cerca de 150 kilómetros con una carga que resulta considerablemente más económica que los combustibles líquidos.
El fenómeno refleja un cambio claro en el comportamiento de los conductores rosarinos. Con precios que se actualizan de manera constante y sin señales de estabilidad en el corto plazo, el GNC vuelve a posicionarse como una opción viable para amortiguar el impacto económico.
En un contexto donde llenar el tanque se vuelve cada vez más costoso, la migración hacia alternativas más económicas empieza a ser una decisión no solo conveniente, sino necesaria para muchos sectores de la población.
