El sistema Copernicus publicó imágenes satelitales que comparan el estado de los campos alrededor de la ciudad con un año de diferencia y evidencian el fuerte deterioro de los cultivos por la falta de lluvias
Rosario apareció en el radar internacional por un motivo preocupante. El programa espacial Copernicus de la Unión Europea incluyó a la ciudad en su sección “Imagen del día”, donde expuso el impacto de la sequía en la principal región agrícola de Argentina a través de imágenes satelitales.
El informe, titulado “Sequía en el corazón agrícola de Argentina”, pone el foco en el área que rodea a Rosario, ubicada en el centro de una de las zonas productivas más importantes de Sudamérica. Allí predominan los cultivos de soja y maíz que tienen un peso clave en las exportaciones de granos del país y en el suministro mundial de alimentos.
Sin embargo, según el análisis del programa europeo, la prolongada falta de precipitaciones combinada con temperaturas elevadas generó un fuerte estrés hídrico en los cultivos. Esta situación redujo la humedad del suelo y pone en riesgo la productividad de miles de hectáreas en la región.

Para ilustrar el fenómeno, Copernicus difundió una comparación entre dos imágenes tomadas por el satélite Sentinel-2 con casi un año de diferencia. Una corresponde al 11 de marzo de 2025 y la otra al 1° de marzo de 2026. En el contraste se observa con claridad el cambio en el paisaje: el verde intenso que predominaba el año pasado dio paso a tonos marrones y amarillentos, señal de vegetación debilitada y suelos secos.
En el reporte explican que la vegetación saludable aparece en verde brillante en las imágenes satelitales, mientras que los cultivos afectados por la sequía se identifican con tonalidades más claras de marrón o verde pálido.

De cara al futuro, especialistas señalan que el panorama climático podría comenzar a modificarse. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) anticipó que el fenómeno de La Niña, que influyó en el clima durante este verano, podría perder intensidad en los próximos meses y dar paso a una fase neutral durante buena parte de 2026.
Incluso, hacia finales del año y en el camino hacia 2027, algunos modelos climáticos proyectan la posible aparición de un nuevo evento de El Niño, un fenómeno asociado al calentamiento de las aguas del océano Pacífico que suele alterar los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta. Mientras tanto, el impacto de la sequía sigue siendo una preocupación central para el sector productivo de la región.
