La Unión de Kiosqueros de la República Argentina afirma que 36.000 comercios bajaron la persiana en el último año y medio
La crisis del consumo y el impacto de los costos fijos golpean de lleno a los kioscos en Argentina. Según un relevamiento de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (Ukra), en base a datos de Arca y de empresas tabacaleras, desde noviembre de 2024 cerraron 36.000 comercios del rubro en todo el país.
El número se traduce en una estadística contundente: alrededor de 70 kioscos dejan de funcionar cada día. Así lo aseguró el vicepresidente de Ukra, Ernesto Acuña, quien advirtió que la caída es sostenida y que el sector atraviesa uno de los peores momentos de su historia reciente.
De acuerdo con los datos oficiales, en noviembre de 2024 había unos 96.000 kioscos registrados. Hoy, según el cruce con información de tabacaleras, la cifra se ubica por debajo de los 60.000.
Caída del consumo y competencia “desregulada”
Desde la entidad aseguran que el problema no responde únicamente a la recesión económica. “No se vende nada”, resumió Acuña, quien describió un escenario donde la pérdida de poder adquisitivo se combina con cambios estructurales en la comercialización minorista.
El dirigente señaló que cada vez más comercios de otros rubros incorporan productos típicos de kiosco: golosinas en farmacias, cigarrillos en supermercados chinos o bebidas en verdulerías. Incluso mencionó que en corralones y otros locales aparecen pequeños mostradores con artículos de consumo inmediato en la línea de cajas.
Para Ukra, esta situación configura una “desregulación de hecho” que impacta de lleno en los kioscos tradicionales de barrio, que pierden exclusividad en la venta de determinados productos.
Tarifas en alza y costos que asfixian
Otro de los factores críticos son los servicios públicos. Según el testimonio del dirigente, las boletas de luz registraron subas significativas en los últimos meses, con incrementos que en algunos casos superan el valor de un alquiler.
Acuña explicó que hace un año y medio el sector enfrentó aumentos de entre 400% y 500% en la electricidad y que, recientemente, volvieron a duplicarse los montos a pagar bajo un nuevo esquema tarifario. El peso de la energía eléctrica es clave para los kioscos, que dependen de heladeras y freezers para conservar bebidas y alimentos.
Escepticismo frente al mensaje oficial
El representante de Ukra también cuestionó las declaraciones del presidente Javier Milei, quien en la apertura de sesiones ordinarias sostuvo que “la malaria se ha terminado”.
“No le creo, me da desconfianza”, afirmó Acuña, al recordar que meses atrás también se había anticipado el fin de la etapa más dura de la recesión. Desde su perspectiva, mientras caen el comercio y la industria, los sectores que muestran crecimiento no logran compensar el deterioro de la actividad minorista.
Con miles de locales menos y una reducción drástica en el número de comercios activos, el panorama que describen los kiosqueros expone el impacto directo de la crisis sobre uno de los rubros más extendidos y tradicionales del país, que hoy pelea por sostenerse frente a la caída del consumo, los costos crecientes y la competencia ampliada.
