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El consumo no repunta en Rosario: supermercadistas advierten que las familias compran lo justo y dependen de descuentos


Desde la Cámara de Supermercados aseguran que las ventas reales siguen en caída, crece el uso de tarjetas y billeteras virtuales y se profundiza el reemplazo de primeras marcas por opciones más económicas

El consumo en los supermercados de Rosario continúa amesetado y sin señales claras de recuperación. Así lo afirmó Sergio Cassinerio, presidente de la Cámara de Supermercados de Rosario, quien describió un escenario en el que las familias compran cada vez más “lo justo y necesario” y dependen de promociones y descuentos para poder sostener el gasto cotidiano.

“Hoy la gente dispone de un dinero muy específico. Aumentaron los alimentos, pero sobre todo aumentaron los servicios, los impuestos, los seguros, y eso hace que quede menos plata disponible para consumir”, explicó Cassinerio en diálogo con Radio UNR.

Según los relevamientos del sector, aunque las ventas medidas en pesos acompañan la inflación, en términos reales el consumo sigue cayendo. “Si comparamos enero de 2026 con enero de 2025, con una inflación acumulada cercana al 31,5%, las ventas crecieron alrededor del 29%. Eso implica una caída real de al menos un 2,5%”, detalló.

El ajuste se refleja con claridad en los hábitos de compra. Muchos consumidores dejaron de adquirir ciertos productos, optan por segundas marcas y reemplazan consumos tradicionales. “Se pasa de la carne vacuna a la carne aviar o al cerdo, que son bastante más baratos, y así se va equilibrando el gasto”, señaló el titular de la Cámara.

En relación a los precios, Cassinerio indicó que no se registran aumentos bruscos, sino ajustes graduales ligados a los costos de producción. “Hay empresas que ajustan de manera bimestral o trimestral. A veces se ve un precio estable durante meses y luego un aumento, pero también hay bajas puntuales por promociones o necesidad de rotar stock”, explicó.

Otro dato clave del contexto actual es el peso que tienen los descuentos bancarios y las billeteras virtuales. Entre tarjetas de crédito y pagos digitales concentran hoy entre el 80 y el 85% de las operaciones. “El efectivo prácticamente no tiene valor, porque no ofrece descuentos. Hoy hasta el combustible tiene promociones con tarjeta”, remarcó.

El fenómeno de las segundas marcas también se profundizó. “La primera marca está sufriendo mucho. El consumidor descubrió que muchas segundas marcas no son de menor calidad y, en algunos casos, incluso son producidas por las mismas empresas. La diferencia está en los costos de marketing y estructura”, afirmó.

Por último, Cassinerio advirtió que el problema excede al comercio. “Muchos salarios acompañaron la inflación, pero lo que explotaron fueron los gastos satélites: servicios, impuestos, alquileres. A eso se suma la incertidumbre laboral y los cierres de empresas, con gente que directamente se queda sin sueldo”, concluyó.