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Crece y se diversifica la población en situación de calle en Rosario: ya no son sólo adultos mayores, también familias enteras


Organizaciones sociales y el municipio advierten un aumento sostenido de personas sin techo en la ciudad, con un perfil cada vez más heterogéneo atravesado por la crisis económica, el consumo problemático y la salud mental

La postal urbana de Rosario muestra un cambio profundo y doloroso: la población en situación de calle dejó de estar conformada mayoritariamente por hombres mayores y hoy incluye a jóvenes, mujeres, parejas y familias completas, muchas de ellas con niños. Se trata de una problemática que crece año tras año y que expone con crudeza el impacto de la crisis social y económica en los sectores más vulnerables.

Según datos de la Municipalidad de Rosario, a través de la Subsecretaría de Abordajes Integrales, durante 2025 se realizaron más de 9.000 intervenciones o llamados de asistencia por personas en situación de calle, lo que equivale a un promedio superior a 24 alertas diarias. Desde el propio municipio estiman que entre 800 y 1.000 personas se encuentran en situación de calle de manera crónica en la ciudad.

El subsecretario del área, Gabriel Pereyra, explicó que el fenómeno es complejo y presenta distintos perfiles. “Hay personas que están atravesadas por padecimientos de salud mental o consumos problemáticos, otras que naturalizaron vivir en la calle, y un tercer grupo que en el último tiempo perdió ingresos y posibilidades de alquilar, por lo que fue expulsado a la calle”, señaló en declaraciones al diario La Capital.

Si bien la mayoría continúa siendo hombres de entre 30 y 50 años, creció con fuerza la presencia de jóvenes de entre 18 y 25, adultos mayores y mujeres. Aunque las estadísticas oficiales indican que los casos que involucran a mujeres no superan el 4% de las alertas, desde el municipio reconocen que su presencia es cada vez más visible, especialmente cuando están acompañadas por hijos.

Desde las organizaciones sociales que trabajan en el territorio confirman este cambio. Juan Pablo Locatelli, referente del refugio Sol de Noche, sostuvo que “hace casi 20 años lo que se veía en la calle eran hombres mayores; hoy hay jóvenes, chicos, familias enteras, y muchas veces no hay espacios para alojarlos juntos”.

Una situación similar describió Adriana Dalmasso, coordinadora de Manos Solidarias, organización que realiza rondas semanales de entrega de comida en distintos puntos de Rosario. “Cada semana encontramos más gente, y mucha de esa gente no está durmiendo en la calle, pero viene a buscar comida porque paga alquiler y no le alcanza para comer”, explicó.

Las zonas con mayor presencia de personas en situación de calle, según las organizaciones, se concentran en el macrocentro, la peatonal Córdoba y el sector del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), aunque el fenómeno se extiende a todos los distritos.

Actualmente, los refugios municipales cuentan con más de 400 plazas, que se encuentran ocupadas en un 95%. Desde el Ejecutivo local evalúan abrir nuevos espacios o ampliar los existentes, especialmente en la zona sur.

Mientras tanto, el entramado solidario de Rosario —integrado por organizaciones como Sol de Noche, Manos Solidarias, Me Llaman Calle, Buen Samaritano, Fuera del Sistema y otras— sostiene una asistencia cotidiana frente a una realidad cada vez más dura.

El crecimiento de personas viviendo a la intemperie, la conformación de pequeños grupos para cuidarse entre sí y la presencia de familias completas en calle configuran un escenario que interpela al conjunto de la sociedad y refuerza la necesidad de políticas públicas integrales, sostenidas y con fuerte anclaje territorial.