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2.400 vuelos cancelados en Estados Unidos por un nuevo “ciclón bomba”


Fuerte oleaje en la localidad costera de Scituate, en Massachusetts

Una poderosa tormenta azota desde primera hora de la mañana el noreste de Estados Unidos con rachas de viento huracanadas de hasta 110 kilómetros por hora, fuertes lluvias y copiosas nevadas en el interior de la región. El asalto, que empezó a tomar cuerpo la pasada noche, durará hasta bien entrada la madrugada del sábado. Cientos de vuelos tuvieron que ser cancelados porque los aeropuertos locales están prácticamente cerrados.

El “ciclón bomba” va a afectar a su paso a 80 millones de personas. Es un evento meteorológico extremo muy similar al que ya azotó la región el pasado mes de enero, pero esta vez las temperaturas son más altas. Los vecinos que están en la línea de costa ya han sido advertidos de que pueden sufrir inundaciones por el fuerte oleaje. En las zonas más elevadas al norte de la región el problema es la nieve, que puede llegar a acumularse hasta 30 centímetros.

“Es una tormenta que debe tenerse muy en serio”, advierte el Servicio Nacional de Meteorología en su cuenta en las redes sociales, «es muy peligrosa». Este tipo de eventos meteorológicos se producen cuando la presión atmosférica se desploma 24 milibares en menos de 24 horas. Los efectos mayores se sentirán en las zonas costeras de Long Island, Nueva Jersey y la zona de Boston, por eso se advierte a los residentes que deben estar preparados por si tuvieran que realizarse evacuaciones por la crecida de las aguas.

La tempestad, que cubre una zona que abarca desde Carolina del Sur hasta Maine, se está desplazando con lentitud. Esto provoca que el castigo del viento sea mayor y obligó a cancelar más de 3.200 vuelos. El aeropuerto neoyorquino LaGuardia tuvo que cerrar temporalmente. Se sucedieron en paralelo cortes en el suministro de luz que afectaron a 700.000 abonados. Las rachas están siendo también muy fuertes en la zona de Virgina, Baltimore y Washington, donde se han suspendiendo servicios públicos como medida de precaución y cerraron las agencias federales.

Las autoridades locales informaron entrada la tarde de al menos de cinco muertes por la caída de árboles, entre ellas tres niños, uno de seis años de edad en la localidad de Chesterfield County, en Virginia, otro de once años en Hudson Valley, en Nueva York, y el tercero en el condado de Putman, también en Nueva York. La cuarta víctima es una mujer de 77 años de edad de Baltimore County, en Maryland. La quinta víctima ha muerto en Rhode Island.

El gobernado de Nueva York, Andrew Cuomo, activó la noche del jueves las operaciones de emergencia en anticipación de las fuertes nevadas y de las lluvias. “Pido a todo el mundo que adopte las precauciones necesarias para prepararse antes esta condiciones”, alertó. Los de Massachusetts y Nueva Jersey también tienen activados dispositivos similares y urgen a los residentes que limiten los desplazamientos. Amtrak se vio forzada a suspender desde medio día el servicio de tren en el corredor que une Boston, Nueva York y Washington.

Pese a las pésimas condiciones meteoreológicas y a las complicaciones en el transporte público, los colegios públicos en la ciudad de Nueva York abrieron esta vez sus puertas. La mayor intensidad de la tormenta se espera en cualquier caso para la tarde del viernes, coincidiendo con la hora punta tras el fin de la jornada laboral. La previsión es que el sábado amainará la lluvia y el viento conforme avance el día. Las temperaturas se mantendrán por encima de los cero grados. California, al otro lado del continente, también afronta un tormenta invernal de gran intensidad.

FUENTE: EL PAÍS